En alta relojería, la innovación se presenta como una suma de decisiones técnicas, estéticas e industriales que, con el tiempo, modifican la forma en que entendemos un reloj de lujo.
En ese marco, Hublot representa un caso particularmente interesante. La firma suiza ha construido su identidad alrededor de una idea muy concreta, la innovación como integración de elementos que, en la relojería tradicional, se consideraban incompatibles.
A continuación, analizamos cómo Hublot ha creado esa visión y por qué su trayectoria ha influido en la relojería moderna, tanto en el terreno técnico como en el cultural.
El “Art of Fusion” y la identidad de la marca
Durante muchos años, la relojería de lujo se rigió por normas bastante claras, predominaban los metales preciosos y el acero, las correas seguían un estilo clásico y los cambios se introducían con cautela para respetar la estética y la tradición artesanal. La innovación existía, pero solía ser discreta.
Hublot planteó un enfoque diferente, buscando que las novedades fuesen visibles en el propio reloj. Su concepto “Art of Fusion” consiste en juntar elementos que antes se mantenían separados, como materiales nobles con otros más técnicos.
De este modo, la innovación no queda limitada a un componente concreto, sino que se aprecia en el conjunto, materiales, estructura y estética trabajan a la vez para proponer un lujo más moderno, compatible con un enfoque deportivo y técnico sin renunciar a la exclusividad.
Oro y caucho como punto de partida
El hito fundacional de Hublot se sitúa en 1980, cuando presenta un reloj que integra una caja de oro con una correa de caucho. Hoy esa mezcla puede parecer habitual en el mercado del lujo, pero en su momento supuso un acto disruptivo. El caucho estaba asociado a lo utilitario, y su entrada en un reloj de oro cuestionaba la jerarquía tradicional de materiales.
Más allá del impacto simbólico, esta elección tuvo consecuencias prácticas. La correa de caucho ofrecía comodidad, resistencia al agua y un uso más versátil, acercando el reloj de lujo a una realidad cotidiana que no dependía del contexto formal. Con el tiempo, esa idea se consolidó en una categoría que hoy es central en el mercado, relojes deportivos de lujo.
Otros materiales propios y nuevas posibilidades estéticas
La innovación de Hublot se ve con claridad en su trabajo con materiales. La marca ha invertido de forma constante en investigación para mejorar la experiencia de uso y, a la vez, ampliar las posibilidades estéticas de la alta relojería.
Un ejemplo es Magic Gold, una aleación de oro de 18 quilates desarrollada para aumentar la resistencia a los arañazos. Dado que el oro tiende a marcarse con facilidad, mantener la condición de 18 quilates y reducir esa fragilidad supone aportar una mejora funcional sin renunciar al carácter del metal precioso.
Otro ámbito clave es la cerámica de color. Mientras la cerámica negra ya era habitual por su dureza, el color exige un control técnico mucho mayor para asegurar estabilidad y homogeneidad. La cerámica roja de Hublot es un buen ejemplo, porque el color forma parte del material desde su fabricación, no es una capa aplicada.
A esto se suman desarrollos con zafiro, compuestos y carbono, donde el reto no es solo utilizarlos, sino hacerlos viables en cajas y componentes complejos con las tolerancias y acabados que exige la alta relojería.
Unico: Desarrollo mecánico propio
La innovación en Hublot no se queda en los materiales o en el diseño de la caja. Con Unico, presentado en 2010, la marca dio un paso importante al incorporar un movimiento cronógrafo propio, desarrollado para encajar con su estética y con su forma de entender la relojería.
En alta relojería, contar con un calibre propio permite plantear el reloj como un conjunto más coherente, donde la mecánica, la funcionalidad y la presentación visual responden a la misma idea.
Unico se diseñó como un cronógrafo actual, con soluciones técnicas propias de esta complicación, pero con una arquitectura pensada para apreciarse.
Hublot en el siglo XXI
En el siglo XXI, Hublot ha seguido un camino propio donde ha apostado por desarrollar relojes con identidad propia que se perciben de manera inmediata, sin perder el posicionamiento de lujo.
Si lo llevamos al producto, se entiende bien al mirar sus colecciones destacadas, Big Bang como icono contemporáneo de construcción y volumen, Spirit of Big Bang con su caja con silueta de barril y enfoque más técnico, y Classic Fusion como puerta de entrada a una estética más minimalista.
Ese posicionamiento también ha influido en la dinámica del mercado. Hublot ha demostrado que es posible mantener una identidad fuerte mientras se introducen nuevos cambios, y que la comunicación cultural puede formar parte de la estrategia de una casa relojera sin diluir su propuesta.
Por todo ello, su papel en la relojería del siglo XXI se entiende como el de un actor que ha ayudado a ampliar los límites de lo que hoy se considera relojería de lujo moderna.
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