La turmalina es una gema valorada por su variedad de colores, su luminosidad por cómo la talla puede realzar sus matices, por eso, se ha convertido en una piedra muy presente en la alta joyería.
En este artículo conocerá qué es la turmalina, de dónde procede, cuáles son sus características, qué colores puede encontrar en joyería y una selección de joyas con turmalina.
¿Qué es la turmalina?
Para entender por qué la turmalina ocupa un lugar tan destacado en joyería, conviene empezar por su naturaleza mineral.
La turmalina es un grupo de minerales en los que conviven variedades con composiciones ligeramente distintas, y ahí está la clave de su amplitud de colores.
Según los elementos presentes en su estructura, cambia el tono, la intensidad y, a veces, incluso el aspecto desde distintos ángulos.

Del origen de la turmalina a la joya
La variedad de composiciones que presenta la turmalina también está relacionada con el entorno geológico en el que se forma, ya que las condiciones del proceso influyen directamente en el desarrollo del cristal y en sus características.
Por eso, antes de hablar de su uso en joyería, conviene situar de dónde procede y en qué tipos de formaciones naturales aparece.
La turmalina se forma lentamente en el interior de la Tierra, a temperaturas elevadas, cuando fluidos ricos en boro favorecen la cristalización en condiciones estables.
Este proceso tiene lugar en entornos geológicos muy concretos, sobre todo en pegmatitas graníticas y en determinadas rocas metamórficas.
Por eso, cuando aparece, suele hacerlo en cristales bien definidos.
Desde su extracción hasta su incorporación a una joya, la turmalina pasa por un proceso exigente.
Primero se selecciona el material en bruto, después se analiza su color real y su transparencia, y a partir de ahí se define la orientación más adecuada para la talla.
En esta fase, en la talla se busca un equilibrio entre estética y resistencia. Se trabaja para realzar el color y la entrada de luz, y al mismo tiempo para evitar zonas o aristas más frágiles.

Características de la turmalina en la joyería
Una de las características que destaca de la turmalina en joyería es su dureza, que permite llevarla con confianza cuando la pieza está bien diseñada y se cuida con sentido común.
La turmalina destaca también por su respuesta a la luz. Bien tallada, ofrece un brillo nítido, con un color que no queda plano.
En algunas piedras puede apreciarse un efecto de doble tonalidad, sutil pero muy atractivo, que aporta matices según la iluminación o el movimiento de la mano.
Otro punto a favor es su versatilidad en diseño, ya que admite tallas clásicas, como ovales, cojín o pera, y también cortes más modernos, con líneas limpias y proporciones pensadas para potenciar el color.

Colores de la turmalina en joyería
Como ya hemos comentado, otra de las características de la turmalina es su gama amplia de colores, los cuales ofrecen algunos tonos especialmente buscados en alta joyería por su belleza.
Entre las variedades de colores más conocidas encontramos la turmalina verde, las azules, las rosas y rojas.
Las turmalinas verdes, también llamada verdelita, son una elección muy apreciada por su elegancia discreta.
Pueden ir desde verdes limpios y luminosos hasta matices más oscuros.
Son fáciles de integrar en piezas de diario y también en joyas que destacan.
Las turmalinas rosas y rojas, a menudo conocidas como rubelitas cuando alcanzan tonos intensos, funcionan especialmente bien en oro rosa, donde el conjunto se percibe armónico y con continuidad.
En oro blanco, el contraste las hace más nítidas y modernas.
Las turmalinas azules, con tonalidades que van desde matices suaves hasta azules más profundos. Son menos frecuentes y, por ese motivo, especialmente apreciadas en joyería.
También existen turmalinas bicolores, con transiciones dentro de la misma gema. Conocida como la turmalina sandía, con verde y rosa, es quizá la más conocida.
Joyas con turmalina en Perodri
Descubra más joyas en Perodri, donde podrá encontrar turmalinas en colecciones propias como Emperatriz, Cisne o Luces de Color, en joyas donde el color se trabaja con atención al detalle. En cada pieza, la elección de la piedra preciosa, la talla y la composición del diseño se combinan para resaltar su belleza natural y conseguir joyas artesanales únicas.





