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La certificación Swiss Made

Tradición, diseño y extrema precisión son los rasgos que han convertido a la relojería mecánica suiza en todo un referente internacional. No en vano, la fabricación de relojes suizos lleva perfeccionándose durante cinco siglos y de su prestigio da buena muestra la famosa certificación Swiss Made.

¿Qué es la certificación Swiss Made?

Que un reloj haya sido fabricado en Suiza es sinónimo de la más alta calidad. Con el fin de garantizar el privilegio asociado a ese origen, la Confederación helvética creó la certificación Swiss Made.

Que la inscripción Swiss Made luzca en un reloj, significa que cumple unos mínimos estándares de calidad y ensamblaje dentro de la calidad suiza. Dichos requisitos fueron establecidos por una ley aprobada el 23 de diciembre de 1971, habiendo sido modificado varias veces (la última de ellas tuvo lugar el 1 de enero de 2017).

La creación del sello Swiss Made (a veces resumido como Swiss) constituye una especie de denominación de origen que pretende preservar la tradición relojera helvética. Al fin y al cabo, el 95% de los relojes fabricados en Suiza están destinados al mercado extranjero y es necesario recalcar su exclusividad para diferenciarse de sus competidores.

certificacion swiss made

Obtener esta certificación no es tarea fácil, hasta el punto de ser un aspecto distintivo de los relojes de gama alta. Ciertamente, recibirla influye decisivamente en su valor y reputación.

¿Sabías que el hecho de contar con esta etiqueta incrementa en un 50% el valor del reloj?

Es importante tener en cuenta que este sello no es el único que acredita el origen suizo de los relojes, pero sí el más importante. Otras certificaciones son Poinçon De Genève y Contrôle Officiel Suisse des Chronomètres (COSC). Asimismo, marcas como Patek Philippe y Rolex cuentan con sus propias acreditaciones.

Requisitos para que una firma reciba la etiqueta Swiss Made

Los componentes y el montaje del reloj son suizos

  • Antes de la modificación de 2017, este requisito se limitaba al movimiento o calibre (el mecanismo encargado de medir el tiempo). Es decir, tanto las piezas como el ensamblaje del mismo debían haber sido realizadas en territorio helvético.
  • Tras la modificación de 2017, la exigencia de piezas y ensamblajes suizos se extiende a todos los elementos del reloj. Solo la pulsera quedaría eximida de este requisito.
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Aquellas firmas que solo logran cumplir parcialmente este requisito no pueden etiquetar sus relojes con la certificación Swiss Made. En tales casos, suelen incluir etiquetas » menores» como Swiss Movement o Swiss Quartz. Tal y como es el caso de aquellos relojes cuyas piezas proceden de Suiza, pero fueron ensambladas en terceros países.

El 60% de las piezas han sido fabricadas en Suiza: La exigencia más polémica de la certificación Swiss Made

Este requisito significa que al menos un 60% del valor de los elementos que componen el reloj procede de Suiza.

Ello hace referencia a que más de la mitad de los costes de fabricación deben tener origen suizo. Desarrollaremos un poco más esta exigencia en el siguiente apartado del post.

El reloj se sometió a una inspección final en Suiza

Esta exigencia vendría a ser como la última prueba por la que debe pasar el reloj para “graduarse» con la ansiada certificación Swiss Made. Se trata de un estricto control de calidad que inspecciona tanto las piezas como el ensamblaje y el funcionamiento del reloj utilizando pruebas estandarizadas. Sobra decir que este examen se realiza con todo el rigor que caracteriza a la industria relojera helvética. 

Regla del 60% y los primeros smartwatches certificados

La modificación de 2017 vino a reforzar aún más los requisitos exigidos para obtener la certificación Swiss Made. En este punto, debemos destacar que sus principales novedades es la llamada regla del 60%.

Antes de la reforma normativa, se requería que al menos un 50% del coste de producción procediera de Suiza. Sin embargo, en 2017 este porcentaje se elevó al 60%. Ese criterio del valor mínimo se aplica con relación al coste de todo el reloj (y no solo de su movimiento).

Con este endurecimiento se pretende hacer frente a la globalización experimentada por la industria relojera. Por otra parte, muchas marcas de gama media-baja empleaban diversas triquiñuelas para lograr la certificación de forma fraudulenta (p.ej: manteniendo porcentajes de “valor suizo» extremadamente bajos). No obstante, los relojeros artesanos suizos acogieron mal esta medida al considerar que todas las piezas deben ser no solo ensambladas sino también fabricadas en territorio helvético.

Otra de las novedades más importantes introducidas por esta actualización legislativa es la de extender la certificación Swiss Made a los smartWatches digitales. En esencia, se les exige que sean desarrollados y testados en Suiza para obtener este sello.

Desde luego, la certificación Swiss Made es de gran utilidad para que los usuarios más exigentes puedan adquirir sus relojes con todas las garantías. Es por ello que en nuestra joyería solo trabajamos con aquellas firmas relojeras que cuentan con este afamado sello de calidad.

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